Desde hace décadas descubrí que las orquídeas serían una compañía para toda la vida. Desde las enseñanzas de mi abuelo, los cuidados de mi mamá hacia el jardín y mis experimentos con las primeras orquídeas descubrí que no existe una mejor forma de ocuparse que cuidando las plantas.

Vivo en una casa con un jardín que siempre encontré entretenido y poco a poco fue convirtiéndolo en mi lugar favorito, un espacio para disfrutar la vida y contemplar la naturaleza. Empecé mi labor como jardinero hace años, una ocupación que es la mezcla de responsabilidad y admiración. Es una labor que todos los días recompensa y refleja toda la entrega, los cuidados y el cariño que decidí entregar al jardín.

Las orquídeas son una planta exótica, hermosa, única en su fortaleza y diversa en sus formas. Dentro del jardín hay orquídeas de todas las formas y colores, con aromas, terrestres, de longitudes desiguales y algunas tan detalladamente diferentes que todos los días se descubre algo nuevo.

Estas hermosas plantas, con sus majestuosas flores y una personalidad expresada a través de su comportamiento y color, son posiblemente la mejor representación de una compañía incondicional dentro del hogar. Así como alguna mascota, las orquídeas son seres vivos que nos alegran la vida, que todos los días están cambiando y trasmitiendo su estado. En Piero Jardinero siempre hablamos de mantenerlas ¡Felices! Porque ahí está el secreto. Ellas no son una decoración más dentro del hogar sino un miembro que llegó para alegrar el día a día.

Ese es el mensaje que quiero dejarles hoy, las orquídeas llegan a la vida de las personas y empieza a cambiar su forma de interpretar esta compañía. Ellas son independientes en su belleza al mismo tiempo que necesitan de nosotros para crecer, florecer y perdurar para toda la vida. Una planta nos alegra en las mañanas con sus colores, nos enseña el significado de paciencia cuando debemos esperar a que florezca y ante todo ejemplifica la grandeza de lo natural y la plenitud de ser parte de un mundo donde todo es perfecto. Esta es una invitación a hacer parte de quienes disfrutamos la vida a través de todos los sentidos, la emoción y la plenitud que trae cuidar de las orquídeas.